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Avellanar Retriever: una manera diferente de criar

 

Las primeras etapas son muy importantes para el desarrollo del cachorro, las primeras experiencias son fundamentales para la preparación de la vida. Nosotros nos fijamos mucho en lo que hacen nuestras hembras e imitamos su comportamiento, en la medida en que como humanos podemos, para favorecer el desarrollo de los cachorros.

 

EL NACIMIENTO

Lo mismo que para las personas el nacimiento es un momento muy importante, para los perros también lo es. El estado de la madre es fundamental, ellas buscan un sitio agradable, cómodo, cálido y alejado de ruidos y de la entrada de la casa, así que evitamos todo aquello que le puede molestar o desagradar en este momento tan importante. Escuchamos la música de Mozart que tan presente esta en nuestra vida, consiguiendo una parte de esta tranquilidad que ellas buscan.

En el momento del nacimiento la madre se encarga de todo, rompe la bolsa, y corta el cordón umbilical, les estimula la respiración, y les ayuda a guiarse hacia la teta para la toma del calostro. Cuando traen muchos cachorros, hacia el final la madre está cansada, entonces le ayudamos en la tarea de romper la bolsa y el cordón, y le ayudamos a que siga su olfato hacia la teta.

 

SEGUNDA SEMANA DE VIDA

Alrededor de los 13 días comienzan a abrirse los oídos, y discernir algunos sonidos, respondiendo a estos, como el gemido de la madre cuando viene de hacer pis, que hace como si los contara para ver que estan todos. Nosotros por nuestra parte ponemos la música de Mozart, y la radio, para que oigan voces y otros sonidos en un tono suave.

Unos días después, sobre los 15 días de vida, comienzan a abrirse los ojos y perciben el movimiento, algún tono de color, y distinguen algunas formas. Comienzan a ponerse de pie muy torpemente, dejando de arrastrarse para dar sus primeros pasos. Nosotros poco a poco introducimos objetos cotidianos, paraguas, edredones, cajas, etc., para que vayan conociendo diferentes texturas a traves del tacto y de la boca, y colores a través de la vista, aunque hay que decir que los perros los tonos rojo y verde no los ven demasiado bien.


TERCERA SEMANA DE VIDA

Sobre los 21 días comienzan a tomar su primer alimento diferente a la leche: la papilla de pienso y agua, ya que la madre les deja cada vez mas espaciadas las tomas de leche y a su vez permite la visita de otros miembros de la familia, perros y gatos. Entonces conocen al primer perro adulto que no es su madre biológica con gran asombro. El adulto, que puede ser un macho, o cualquiera de las hembras, les trata con amabilidad dejándose oler. Preferimos que sea un macho, Prior, para que vean que es muy diferente a su madre.

 

Día a día sus sentidos de la vista y el oído son más agudos y por ello comenzamos a poner la tv, a barrer, a cocinar, y a realizar tareas cotidianas, para que conozcan esos sonidos y esos objetos; y les damos la oportunidad de tocarlos y morderlos, ya que a través de la boca reciben la mayor información.

 

 

CUARTA Y QUINTA SEMANA DE VIDA

Les sacamos a la calle para que conozcan al resto de la familia canina. La relación con los adultos en pocas horas, a veces en unos pocos minutos tras las presentaciones de forma amable, dejándose oler-inspeccionar, se afianza, y todos cuidan de los cachorros.

Prior adora a los cachorros, desde la presentación en la que se queda quieto, pasando por lavarles minuciosamente hasta que los cachorros cogen confianza suficiente para tirarle de los belfos o de la cola en pocos minutos. Al principio les lava el culete ya que por la excitación los cachorros miccionan más frecuentemente, y pasa a hacer un lavado mas exhaustivo en las orejas y ojos y por el pelaje. Ellos acuden a donde Prior por lo que deducimos que es una situación agradable para ellos. Algún otro como Viña o Amets o Nut les lava, pero sólo los ojos y los oídos, y no tanto tiempo como lo hace Prior.

 

Todos se preocupan por la alimentación de los cachorros. A veces la madre biológica les regurgita; en el caso de Eureka un par de veces, Amets también; en el caso de Indre es más frecuente, y siempre a sus propios hijos. En el caso de Nut, con tan sólo 11 meses de vida les ha regurgitado en más de una ocasión a los cachorros de Eureka, jamás antes lo habíamos visto, quizá no es necesario porque no pasan hambre, pero en ella, en Nut, el instinto está por encima del parentesco madre-hijos. Ellas les llaman con unos gemidos y los cachorros acuden y les lamen los belfos para ayudar a estimular la regurgitación; en el caso de Nut los cachorros no siempre han realizado este estímulo. El resto de la familia, mientras los cachorros comen la regurgitación, se acercan, pero siempre a una distancia prudencial, respetando y sin molestar para ver qué está pasando. 

 

En la calle conocen la textura de la arena, la hierba, el cemento, las chapas de metal, todo lo que podemos proporcionarles para la preparación de su vida, rampas de madera para el equilibrio, tiestos de plástico, telas, etc. Realizamos sembrados de comida, les damos a probar pan, manzana, yogurt, aceite de oliva y comidas que seguramente sus dueños les ofrecerán.

 

Comienzan a enseñarles el respeto por lo ajeno, es decir, a no molestar cuando alguien tiene algo. La madre lo hace através de la comida pero el resto del grupo lo hace cuando tienen un palo, o un cartón o cualquier otro objeto, pero todos realizan la misma acción: cogen algo y lo dejan a su lado, si un cachorro se acerca le gruñen, y al rato lo dejan para que lo pueda coger, comer o jugar con ello.

SEXTA Y SEPTIMA SEMANAS DE VIDA

Desde este momento comienza una etapa muy importante que es el aprendizaje de la inhibición de la mordida. Un correcto aprendizaje le permitirá relacionarse con las personas y con otros perros de una manera amable. La madre, los hermanos y el resto de la familia se encarga de enseñarles que no hay que morder con fuerza.

Entre todos enseñan a los cachorros juegos, como romper una caja, un tiesto, o morder una rama.

Pero también les enseñan buenos modales, como no molestar a los perros más mayores. De esto se encarga Larta, que aunque no es demasiado mayor, 8 años, tiene artrosis, y les gruñe si ve que la van a empujar o que la van a molestar. También les enseñan cuando descansar y parar el juego, y qué hacer si alguno se pasa en el juego, aunque estas señales ya las conocen, puesto que las señales de calma vienen de serie, los adultos les enseñan a usarlas para más de una situación. Otras veces con una sola mirada los cachorros ya comprenden, y otras los adultos usan gruñidos, como es el caso de Larta, que es muy vocal. En ocasiones les enseñan los dientes o les empujan bruscamente, aunque no es demasiado habitual.

Nosotros de vez en cuando introducimos elementos nuevos pero que en su nuevas vidas serán cosas habituales, como coger una cachaba y dar algún golpe en el suelo, ponernos sombreros, pisar las chapas de metal algo más fuerte, latas de metal, telas colgadas, cepillarles suavemente, etc. Todas las experiencias, como ya hemos dicho anteriormente, deben ser positivas y tranquilas, en las que los cachorros puedan investigar sin prisa.

En esta ocasión les dimos espumillón navideño:

OCTAVA, NOVENA Y DECIMA SEMANAS DE VIDA

En estas semanas pasan por unos días en los que todo les da miedo. Cosas habituales como echarles agua de repente les asombra; si se suben a las rampas y éstas se mueven, se quedan quietos mirando hacia los lados buscando un referente, o reculan un poco, o se sientan. La confianza que tienen con los adultos les ayuda, siendo referente para superar esta etapa; también nuestra actitud tranquila y de normalidad, así como la presentación de cosas nuevas, de una manera relajada, les ayuda.

Jake les enseña el respeto por la propiedad ajena y los cachorros realizan señales de calma y esperan a que el adulto les dé permiso: